Novelas Cortas by Pedro Antonio de Alarcon
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20 Y a cada suspiro de muerte que se oia, a cada frances que
venia a tierra, una sonrisa gloriosa iluminaba la faz de _Garcia
de Paredes_, el cual de alli a poco devolvio su espiritu al cielo,
bendecido por un Ministro del Senor y llorado de sus hermanos
en la Patria.
Madrid, 1856.
iVIVA EL PAPA! (p43)
I
El tierno episodio que voy a referir es rigurosamente historico,
como los anteriores y como los siguientes; pero no ya solo
por la materia, sino tambien por la forma.--Vivo esta quien lo
cuenta, como suele decirse..., y entiendase que quien le
05 cuenta no soy yo; es un Capitan retirado que dejo el servicio
en 1814.
Hoy no soy escritor; soy mero amanuense: no os pido, pues,
admiracion ni indulgencia, sino que me creais a puno cerrado.[43-1]
Para invencion, el asunto es de poca monta; y luego pertenece
10 a un genero en que yo no me tomaria el trabajo de inventar
nada....
Presumo de liberal,[43-2] y un pobre Capitan retirado me ha
conmovido profundamente contandome los sinsabores... politicos
de un Papa muy absolutista....
15 Mi objeto es conmoveros hoy a vosotros con su misma
relacion, a fin de que el numero de los derrotados cohoneste
mi derrota.
Habla mi Capitan.
II
Uno de los mas calurosos dias del mes de Julio de 1809, y
20 icuidado que[43-3] aquel dichoso ano hizo calor! a eso de las diez
de la manana, entrabamos en Montelimart, villa o ciudad del
Delfinado,[43-4] que lo que sea no lo se,[43-5] ni lo he (p44)
sabidonunca, y maldita la falta[44-1] que me hacia saber que
existia tal Francia en el mundo....
--iAh! ?Conque era en Francia?...
--Pues ihombre![44-2] iMe gusta! ?Donde esta el Delfinado
05 sino en Francia?--Y no crean ustedes que ahi, en la frontera...,
sino muy tierra adentro,[44-3] mas cerca del Piamonte[44-4] que de
Espana....
--iSiga V...., Capitan! Los ninos... que aprendan[44-5]
en la escuela....--Y tu, ia ver si[44-6] te callas, Eduardito!
10 --Pues como digo, entrabamos en Montelimart, ahogados
de calor y polvo, y rendidos[44-7] de caminar a pie durante tres
semanas, veintisiete[44-8] oficiales espanoles que habiamos caido
prisioneros en Gerona[44-9].... Mas no creais[44-10] que en la
capitulacion de la plaza, sino en una salida que hicimos pocos dias
15 antes, a fin de estorbar unas obras en el campamento frances....
Pero esto no hace al caso. Ello es[44-11] que nos atraparon y nos
llevaron a Perpinan,[44-12] desde donde nos destinaron a Dijon
[44-13].... Y ahi tienen Vds. el por que[44-14] de lo que voy a
[referir.]
Pues, senor, como uno se acostumbra a todo, y el Emperador
20 nos pasaba[44-15] _diez reales_ diarios durante el viaje--que ibamos
haciendo a jornadas militares de tres o cuatro leguas,--y nadie
nos custodiaba, porque cada uno de nosotros habia respondido
con su cabeza de que no desertarian los demas, y veintisiete
espanoles juntos no se han aburrido nunca, sucedia que, sin embargo
25 del[44-16] calor, de la fatiga y de no saber ni una palabra de
frances, pasabamos muchos ratos divertidos,[44-17] sobre todo desde
las once de la manana hasta las siete de la tarde, horas que
permaneciamos en las poblaciones del transito; pues las jornadas
las haciamos de noche con la fresca.... A ver, Antonio,
30 enciendeme esta pipa.
Montelimart....--iBonito pueblo!...--El cafe esta en
una calle cerca de la Plaza, y en el entramos a refrescarnos, es
decir, a evitar el sol... (pues los bolsillos no se prestaban a
gollerias), en tanto que[44-18] tres de nuestros companeros (p45)
iban a ver al Prefecto[45-1] para que nos diese las boletas de
alojamiento,[45-2] que en Francia se llaman _mandat_....
No se si el cafe estara todavia como entonces estaba. iHan
pasado cuarenta y cuatro anos! Recuerdo que a la izquierda[45-3]
05 de la puerta habia una ventana de reja,[45-4] con cristales, y
delante una mesa a la cual nos sentamos algunos de los oficiales,
entre ellos C...., que ha sido diputado a Cortes[45-5] por Almeria
[45-6] y murio el ano pasado....--Ya veis que esto es cosa que puede
preguntarse.[45-7]
10 --Pues ?no dice V. que ha muerto?
--iHombre! Supongo que C.... se lo habra contado [45-8] a
su familia--respondio el Capitan, escarbando la pipa con la
una.
--iTiene V. razon, Capitan!--Siga V....; el que no lo
15 crea, que [45-9] lo busque.
--iBien hablado, hijo mio!--Pues, como ibamos diciendo,
sentados estabamos a la mesa del cafe, cuando vimos correr
mucha gente por la calle, y oimos una griteria espantosa....
Pero como la griteria era en frances, no la entendimos.
20 --_Le Pape![45-10] Le Pape! Le Pape!_...--decian los muchachos
y las mujeres, levantando las manos al cielo, en tanto
que todos los balcones se abrian y llenaban de gente, y los
mozos del cafe y algunos gabachos que jugaban al billar se lanzaban
a la calle con un palmo de boca abierta,[45-11] como si oyeran
25 decir que el sol se habia parado.
--iPues parado esta, papa abuelo![45-12]
--iCallese V. cuando hablan los mayores! iA ver[45-13]... el
deslenguado!
--No haga V. caso, Capitan.... iEstos ninos de
30 ahora!...
--Toma[45-14].... iY si esta parado[45-15]!...--murmuro el
muchacho entre dientes.
--_Le Pape! Le Pape!_ ?Que significa esto?--nos preguntamos
todos los oficiales.
(p46)
Y cogiendo a uno de los mozos del cafe, le dimos a entender
nuestra curiosidad.
El mozo tomo dos llaves; trazo con las manos una especie
de morrion sobre su cabeza; se sento en una silla, y dijo:
05 --_Le Pontife!_[46-1]
--iAh!... (dijo C....--que era el mas avisado de
nosotros.--iPor eso fue luego diputado a Cortes!)--_iEl
Pontifice! iEl Papa!_
--_Oui, monsieur. Le Pape! Pie sept._[46-2]
10 --iPio VII[46-3]!... iEl Papa!... (exclamamos nosotros,
sin atrevernos a creer lo que oiamos.) ?Que hace el
Papa en Francia? Pues ?no esta el Papa en Roma? ?Viajan
los Papas? ?El Papa en Montelimart?
No extraneis nuestro asombro, hijos mios.... En aquel
15 entonces[46-4] todas las cosas tenian mas prestigio que hoy.--No
se viajaba tan facilmente, ni se publicaban tantos periodicos.--Yo
creo que en toda Espana no habia mas que uno, tamano
como un recibo de contribucion.[46-5]--El Papa era para nosotros
un ser[46-6] sobrenatural..., no un hombre de carne y hueso....--iEn
20 toda la tierra no habia mas que un Papa!... Y en
aquel tiempo era la tierra mucho mas grande que hoy.... iLa
tierra era el mundo..., y un mundo lleno de misterios, de
regiones desconocidas, de continentes ignorados!--Ademas,
aun sonaban en nuestros oidos aquellas palabras de nuestra
25 madre y de nuestros maestros: "El Papa es el Vicario de
Jesucristo; su representante en la tierra; una autoridad
infalible, y lo que desatare o atare aqui, remanecera atado o
desatado en el cielo...."
Creo haberme explicado.--Creo que habreis comprendido
30 todo el respeto, toda la veneracion, todo el susto que
experimentariamos aquellos pobres espanoles del siglo pasado, al oir
decir que el Sumo Pontifice estaba en un villorrio de Francia y
que ibamos a verle!
Efectivamente: no bien salimos del cafe, percibimos alla, (p47)
en la Plaza (que como os he dicho estaba cerca), una empolvada
silla de posta, parada delante de una casa de vulgar
apariencia y custodiada por dos gendarmes de caballeria,
cuyos desnudos sables brillaban que era un contento[47-1]....
05 Mas de quinientas personas habia alrededor del carruaje,
que examinaban con viva curiosidad, sin que se opusiesen a
ello los gendarmes, quienes, en cambio,[47-2] no permitian al
publico acercarse a la puerta de aquella casa, donde se habia
apeado Pio VII mientras mudaban el tiro de caballos....
10 --Y ?que casa era aquella, abuelito? ?La del Alcalde?
--No, hijo mio.--Era el Parador de diligencias.
A nosotros, como a militares que eramos, nos tuvieron un
poco mas de consideracion los gendarmes, y nos permitieron
arrimarnos a la puerta.... Pero no asi pasar el umbral.
15 De cualquier modo, pudimos ver perfectamente el siguiente
grupo, que ocupaba uno de los angulos de aquel portal u
oficina.
Dos ancianos..., ?que digo? dos viejos decrepitos, cubiertos
de sudor y de polvo, rendidos de fatiga, ahogados de
20 calor, respirando apenas, bebian agua en un vaso de vidrio,
que el uno paso al otro despues de mediarlo. Estaban sentados
en sillas viejas de enea. Sus trajes talares, blanco el uno,
y el otro de color de purpura, hallabanse tan sucios y ajados
por resultas de aquella larga caminata, que mas parecian humildes
25 ropones de peregrinos, que ostentosos habitos de principes
de la Iglesia....
Ningun distintivo podia revelarnos cual era Pio VII (pues
nada entendiamos nosotros de trajes cardenalicios ni pontificales),
pero todos dijimos a un tiempo:
30 --iEs el mas alto! iEl de las blancas vestiduras!
Y ?sabeis por que lo dijimos? Porque su companero lloraba
y el no; porque su tranquilidad revelaba que el era martir;
porque su humildad denotaba que el era el Rey.
En cuanto a su figura, me parece estarla viendo todavia. (p48)
Imaginaos un hombre de mas de setenta anos, enjuto de carnes,
de elevada talla y algo encorvado por la edad. Su rostro, surcado
de pocas pero muy hondas arrugas, revelaba la mas
austera energia, dulcificada por unos labios bondadosos que
05 parecian manar persuasion y consuelo. Su grave nariz, sus
ojos de paz, marchitos por los anos, y algunos cabellos tan
blancos como la nieve, infundian juntamente reverencia y confianza.
Solo contemplando la cara de mi buen padre y la de
algunos santos de mi devocion, habia yo experimentado hasta
10 entonces una emocion por aquel estilo.
El sacerdote que acompanaba a Su Santidad era tambien muy
viejo, y en su semblante, contraido por el dolor y la indignacion,
se descubria al hombre de pensamientos profundos y de accion
rapida y decidida. Mas parecia un general que un apostol.
15 Pero ?era cierto lo que veiamos? ?El Pontifice preso, caminando
en el rigor del estio, con todo el ardor del sol, entre
dos groseros gendarmes, sin mas comitiva que un sacerdote,
sin otro hospedaje que el portal de una casa de postas, sin otra
almohada que una silla de madera?
20 En tan extraordinario caso, en tan descomunal atropello, en
tan terrible drama, solo podia mediar un hombre mas extraordinario,
mas descomunal, mas terrible que cuanto veiamos[48-1]....--El
nombre de NAPOLEON circulo por nuestros labios.
iNapoleon nos tenia tambien a nosotros en el interior de
25 Francia! iNapoleon habia revuelto el Oriente,[48-2] encendido en
guerra nuestra patria, derribado todos los tronos de Europa!--iEl
debia de ser quien arrancaba al Papa de la Silla de San
Pedro[48-3] y lo paseaba asi por el Imperio frances, como el pueblo
judio paseo al Redentor por las calles de la ciudad deicida!
30 Pero ?cual era la suerte del beatisimo prisionero? ?Que
habia ocurrido en Roma? ?Habia una nueva religion en el
Mediodia de Europa? ?Era papa Napoleon?
Nada sabiamos..., y, si he de deciros[48-4] la verdad, por lo
que a mi hace,[48-5] todavia no he tenido tiempo de averiguarlo....
(p49)
--Yo se lo dire a V., por via de parentesis, en muy pocas
palabras, Capitan.--Esto completara la historia de V., y dara
toda su importancia a ese peregrino relato.
III
El dia 17 de Mayo de ese mismo ano de 1809 dio Napoleon
05 un decreto, por el que[49-1] reunio al Imperio frances los Estados
pontificios, declarando a Roma[49-2] _ciudad imperial libre_.
El pueblo romano no se atrevio a protestar contra esta medida;
pero el Papa la resistio pasivamente desde su palacio
del Quirinal,[49-3] donde aun contaba con algunas autoridades y su
10 guardia de suizos.
Sucedio entonces que unos pescadores del Tiber cogieron
un esturion y quisieron regalarselo al Sucesor de San Pedro.
Los franceses aprovecharon esta ocasion para dar el ultimo
paso contra la autoridad de Pio VII; gritaron: _ial arma!_;
15 el canon de Sant-Angelo[49-4] pregono la extincion del gobierno
temporal de los Papas, y la bandera tricolor[49-5] ondeo sobre el
Vaticano.
El Secretario de Estado, cardenal Pacca (que sin duda era
el sacerdote que V. encontro con Pio VII), corrio al lado de
20 Su Santidad; y, al verse los dos ancianos, exclamaron: _Consummatum
est!_[49-6]
En efecto: mientras el Papa lanzaba su ultima excomunion
contra los invasores, estos penetraban en el Quirinal, derribando
las puertas a hachazos.[49-7]
25 En la Sala de las Santificaciones[49-8] encontraron a cuarenta
suizos, resto del poder del ex Rey de Roma,[49-9] quienes los
dejaron pasar adelante por haber recibido orden de no oponer
resistencia alguna.
El general Radet, jefe de los demoledores, encontro al Papa
30 en la Sala de las Audiencias ordinarias, rodeado de los cardenales
Pacca y Despuig y de algunos empleados de Secretaria.
(p50)
Pio VII vestia roquete y muceta;[50-1] habia dejado su lecho
para recibir al enemigo, y daba muestras de una tranquilidad
asombrosa.
Era media noche. Radet, profundamente conmovido, no
05 se atreve a hablar. Al fin intima al Sumo Pontifice que renuncie
al gobierno temporal de los Estados romanos.[50-2] El Papa
contesta que no le es posible hacerlo, porque no son suyos,
sino de la Iglesia, cuyo administrador lo hizo la voluntad del
Cielo.... Y el general Radet le replica mostrandole la orden
10 de llevarlo prisionero a Francia.
Al amanecer del siguiente dia salia Pio VII de su palacio
entre esbirros y gendarmes, saltando sobre los escombros de
las puertas, sin mas comitiva que el cardenal Pacca, ni mas
restos de su grandeza mundanal que un _papetto_, moneda
15 equivalente a cuatro reales de vellon,[50-3] que llevaba en el
bolsillo.
En las afueras de la puerta del Popolo[50-4] lo esperaba una silla
de posta, a la cual le hicieron subir, y despues de esto cerraron
las portezuelas con una llave, que Radet entrego a un gendarme
20 de caballeria.
Las persianas del lado derecho, en que se sento el Papa,
estaban clavadas, a fin de que no pudiese ser visto....
IV
--iEn esa silla lo encontre yo!...--?Ven ustedes como
no miento?
25 --Hace V. bien en interrumpirme, Capitan; porque yo he
terminado, y el resto queremos oirlo de labios de V....
--Pues voy alla,[50-5] senores mios.
Ibamos diciendo que Pio VII y el cardenal Pacca (imucho
me alegro de haber llegado a saber su nombre!) estaban sentados
30 en el portal de la casa de postas; que el pueblo se habia
agrupado en la calle; que los gendarmes le impedian el paso, (p51)
y que nosotros los espanoles conseguimos acercarnos tanto a la
puerta, que veiamos perfectamente a los dos augustos
sacerdotes.
Pio VII fijo casualmente la vista en nosotros, y sin duda
05 conocio, por nuestros raros y destrozados uniformes, que tambien
eramos extranjeros y cautivos de Napoleon.... Ello
fue[51-1] que, despues de decir algunas palabras al Cardenal, clavo
en nosotros una larga y expresiva mirada.
10 En esto sono alli cerca un fandango, divinamente tocado y
cantado por los tres companeros nuestros, que volvian ya con
las boletas para alojarnos....
Creo haberos dicho que habiamos comprado dos guitarras
antes de abandonar a Cataluna;[51-2] y si se me ha olvidado[51-3]
deciroslo, os lo digo ahora.
15 Al oir aquel toque y la copla que le siguio, el Papa levanto
otra vez la cabeza, y nos miro con mayor interes y ternura.
El italiano, el musico, habia reconocido el canto.
iYa sabia que eramos espanoles!
Ser espanol, significaba en aquel tiempo mucho mas que
20 ahora. Significaba ser vencedor del Capitan del siglo; ser soldado
de Bailen y Zaragoza;[51-4] ser defensor de la historia, de la
tradicion, de la fe antigua; mantenedor de la independencia
de las naciones; paladin[51-5] de Cristo; cruzado[51-6] de la
libertad.--En esto ultimo nos enganabamos.... Pero icomo ha
25 de ser!--?Quien habia de adivinar entonces, al defender a
D. Fernando VII[51-7] contra los franceses, que el mismo los
llamaria al cabo de catorce anos y los traeria a Espana en contra
nuestra,[51-8] como sucedio en 1823?...--En fin; no quiero
hablar..., ipues hay cosas que todavia me encienden la sangre!
30 El caso fue, volviendo a mi relato, que el rostro del Papa
se cubrio de santo rubor al considerar nuestra desventura y
recordar el heroismo de que Espana estaba dando muestras al
mundo..., y que el mas puro entusiasmo chispeo en sus
amantisimos ojos....--iParecia que aquellos ojos nos besaban!
(p52)
Nosotros, por nuestra parte, comprendiendo toda la predileccion
que nos demostraba en aquel momento el Sumo Pontifice,
procurabamos expresarle con la mirada, con el gesto, con
la actitud, nuestra veneracion y piedad, asi como el dolor y la
05 indignacion que sentiamos al verlo preso y ultrajado por sus
malos hijos....--Casi instintivamente nos quitamos los morriones
(cosa que choco mucho a los franceses, los cuales seguian
con sus gorros[52-1] encasquetados), y nos llevamos la mano derecha
al corazon como quien hace[52-2] protestacion de su fe.
10 El Papa levanto los ojos al cielo y se puso a rezar.--iSabia
que una bendicion de su mano podia atraer sobre nosotros la
colera del pueblo impio que nos rodeaba, como nosotros sabiamos
que un grito de _iviva el Papa!_ podia empeorar la situacion
del beatisimo prisionero!--iMostrabanse tan orgullosos
15 los franceses que nos rodeaban al ver aquel supremo triunfo de
la Revolucion sobre la autoridad!... iCreian tan grande a
la Francia en aquel momento!
En esto se abrio paso por entre la muchedumbre, y aparecio
en el cuadro que habian despejado los gendarmes, una mujer
20 del pueblo, mucho mas anciana que el Pontifice: una viejecita
centenaria, pulcra y pobremente[52-3] vestida, coronada de cabellos
como la nieve, tremula por la edad y el entusiasmo, encorvada,
llorosa, suplicante, llevando en las manos un azafate de mimbres
secos lleno de melocotones, cuyos matices rojos y dorados se
25 veian debajo de las verdes hojas con que estaban cubiertos....
Los gendarmes quisieron detenerla.... Pero ella los miro
con tanta mansedumbre; era tan inofensiva su actitud; era su
presente tan tierno y carinoso; inspiraba su edad tanto respeto;
habia tal verdad en aquel acto de devocion; significaba tanto,
30 en fin, aquel siglo pasado, fiel a sus creencias, que venia a
saludar al Vicario de Jesucristo en medio de su calle de Amargura,
[52-4] que los soldados de la Revolucion y del Imperio comprendieron
o sintieron que aquel anacronismo, aquella caridad de otra
epoca, aquel corazon inerme y pacifico que habia sobrevivido (p53)
casualmente a la guillotina, en nada aminoraba ni deslucia los
triunfos del conquistador de Europa, y dejaron a la pobre mujer
del pueblo entrar en aquel afortunado portal, que ya nos habia
traido a la memoria otro portal, no menos afortunado, donde
05 unos sencillos pastores hicieron tambien ofrendas al Hijo de
Dios vivo....
Comenzo entonces una interesante escena entre la cristiana
y el Pontifice.
Pusose ella de rodillas, y, sin articular palabra, presento el
10 azafate de frutos al augusto prisionero.
Pio VII enjugo con sus manos beatisimas las lagrimas que
inundaban el rostro de la viejecita; y cuando esta se inclinaba
para besar el pie del Santo Padre,[53-1] el coloco una mano sobre
aquellas canas humilladas, y levanto la otra al cielo con la
15 inspirada actitud de un profeta.
--iVIVA EL PAPA!--exclamamos entonces nosotros en
nuestro idioma espanol, sin poder contenernos....
Y penetramos en el portal resueltos a todo.
20 Pio VII se pone de pie al oir aquel grito, y, tendiendo hacia
nosotros las manos, nos detiene, cual si su majestuosa actitud
nos hubiese aniquilado.... Caemos, pues, de rodillas, y el
Padre Santo nos bendice una, otra y tercera vez.
Al propio tiempo alzase en la puerta y en toda la Plaza como
un huracan de gritos, y nosotros volvemos la cabeza horrorizados,
25 creyendo que los franceses amenazan al Sumo Pontifice....--iLo
de menos[53-2] era que nos amenazasen a nosotros!--iDecididos
estabamos a morir!
Pero icual fue nuestro asombro al ver que los gendarmes,
los hombres del pueblo, las mujeres, los ninos..., itodo
30 Montelimart! estaba arrodillado, con la frente descubierta,
con las lagrimas en los ojos, exclamando:
--_Vive le Pape!_[53-3]
Entonces se rompio la consigna: el pueblo invadio el portal
y pidio su bendicion al Pontifice.
(p54)
Este cogio una hoja verde de las que cubrian el azafate de
melocotones que seguia ofreciendole la anciana, y la llevo a sus
labios y la beso.
La multitud, por su parte, se apodero de los frutos como de
05 reliquias; todos abrazaron a la pobre mujer del pueblo; el
Papa, tremulo de emocion, atraveso por entre la muchedumbre,
nos bendijo otra vez al paso, y penetro en la silla de
posta; y los gendarmes, avergonzados de lo que acababa de
pasar, dieron la orden[54-1] de partir.
10 En cuanto a nosotros, durante todo aquel dia no fuimos en
Francia prisioneros de guerra, sino huespedes de paz.
Conque... he dicho.
V
--iAun queda algo que decir!...--(exclamo el mismo
que conto poco antes lo acontecido en Roma.) iOiganme
15 Vds. a mi un momento!
En 1814, cinco anos despues de la escena referida por el
Capitan, la fuerza de la opinion de toda Francia obligo a Napoleon
Bonaparte a poner en libertad a Pio VII.
Volvio, pues, el Sumo Pontifice a recorrer el mismo camino
20 en que le habian encontrado los prisioneros espanoles, y he
aqui como describe Chateaubriand[54-2] la despedida que hizo
Francia al sucesor de San Pedro:
"Pio VII caminaba en medio de los canticos y de las lagrimas,
del repique de las campanas y de los gritos de _iViva el Papa!
25 iViva el Jefe de la Iglesia!_... En las ciudades solo quedaban
los que no podian marchar, y los peregrinos pasaban la
noche en los campos, en espera de la llegada del anciano sacerdote.
TAL ES, SOBRE LA FUERZA DEL HACHA[54-3] Y DEL CETRO,
LA SUPERIORIDAD DEL PODER DEL DEBIL SOSTENIDO POR LA
30 RELIGION Y LA DESGRACIA." 30
Guadix, 1857.
EL EXTRANJERO (p55)
I
"_No consiste la fuerza en echar por tierra[55-1] al enemigo, sino
en domar la propia colera,_"--dice una maxima oriental.
"_No abuses de la victoria,_"--anade un libro de nuestra
religion.
05 "_Al culpado que cayere debajo de tu jurisdiccion, considerale
hombre miserable, sujeto a las condiciones de la depravada
naturaleza nuestra; y en todo cuanto estuviere de tu parte, sin
hacer agravio a la contraria, muestratele piadoso y clemente,
porque, aunque los atributos de Dios son todos iguales, mas
10 resplandece y campea, a nuestro ver, el de la misericordia, que el
de la justicia,_" aconsejo, en fin, D. Quijote a Sancho Panza.[55-2]
Para dar realce a todas estas elevadisimas doctrinas, y cediendo
tambien a un espiritu de equidad, nosotros, que nos
complacemos frecuentemente en referir y celebrar los actos
15 heroicos de los espanoles durante la _Guerra de la Independencia_,
[55-3] y en condenar y maldecir la perfidia y crueldad de los
invasores, vamos a narrar hoy un hecho que, sin entibiar en el
corazon el amor a la patria, fortifica otro sentimiento no menos
sublime y profundamente cristiano:--el amor a nuestro projimo;
20 --sentimiento que, si por congenita desventura de la humana
especie, ha de transigir[55-4] con la dura ley de la guerra,
puede y debe resplandecer cuando el enemigo esta humillado.
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