Dona Perfecta by Benito Perez Galdos
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[10] --?Pero se va usted?
--Si. Ya han perdido ustedes bastante tiempo. Ninas,
a trabajar. Esto de arrojar piedras a los vecinos y a los
transeuntes, no es la ocupacion mas a proposito para unas
jovenes tan lindas y de tanto merito... Con que abur....
[15] Y sin esperar mas razones ni hacer caso de los cumplidos
de las muchachas, salio a toda prisa de la casa, dejando en
ella a don Juan Tafetan.
La escena que habia presenciado; la vejacion sufrida por
[20] el canonigo; la inopinada aparicion del doctorcillo, aumentaron
las confusiones, recelos y presentimientos desagradables
que turbaban el alma del pobre ingeniero. Deploro
con toda su alma haber entrado en casa de las Troyas, y
resuelto a emplear mejor el tiempo, mientras su hipocondria
le durase, recorrio las calles de la poblacion.
[25] Visito el mercado, la calle de la Triperia, donde estaban
las principales tiendas; observo los diversos aspectos que
ofrecian la industria y comercio de la gran Orbajosa, y
como no hallara sino nuevos motivos de aburrimiento,
encaminose al paseo de las Descalzas; pero no vio en el
[30] mas que algunos perros vagabundos, porque con motivo del
viento molestisimo que reinaba, caballeros y senoras se
habian quedado en sus casas. Fue a la botica, donde
hacian tertulia diversas especies de progresistas rumiantes,
que estaban perpetuamente masticando un tema sin fin;
pero alli se aburrio mas. Pasaba al fin junto a la catedral, 97
cuando sintio el organo y los hermosos cantos del coro.
Entro, arrodillose delante del altar mayor, recordando las
advertencias que acerca de la compostura dentro de la
[5] iglesia le hiciera su tia; visito luego una capilla, y se disponia
a entrar en otra, cuando un acolito, celador o perrero
se le acerco, y con modales muy descorteses y descompuesto
lenguaje, le hablo asi:
--Su Ilustrisima dice que se plante usted en la calle.
[10] El ingeniero sintio que la sangre se agolpaba en su cerebro.
Sin decir una palabra obedecio. Arrojado de todas
partes por fuerza superior o por su propio hastio, no tenia
mas recurso que ir a casa de su tia, donde le esperaban:
1. deg. El tio Licurgo, para anunciarle un segundo pleito.
[15] 2. deg. El Sr. D. Cayetano, para leerle un nuevo trozo de su
discurso sobre los linajes de Orbajosa. 3. deg. Caballuco,
para un asunto que no habia manifestado. 4. deg. Dona
Perfecta y su sonrisa bondadosa, para lo que se vera en el
capitulo siguiente.
XIV
=La discordia sigue creciendo=
[20] Una nueva tentativa de ver a su prima Rosario fracaso
al caer de la tarde. Pepe Rey se encerro en su cuarto para
escribir varias cartas, y no podia apartar de su mente una
idea fija.
--Esta noche o manana--decia,--se acabara esto de
[25] una manera o de otra.
Cuando le llamaron para la cena, dona Perfecta se dirigio
a el en el comedor, diciendole de buenas a primeras:
--Querido Pepe, no te apures, yo aplacare al Sr. D.
Inocencio... Ya estoy enterada. Maria Remedios, que
[30] acaba de salir de aqui, me lo ha contado todo.
El semblante de la senora irradiaba satisfaccion, semejante 98
a la de un artista orgulloso de su obra.
--?Que?
--Yo te disculpare, hombre. Tomarias algunas copas
[5] en el Casino, ?no es esto? He aqui el resultado de las
malas companias. iD. Juan Tafetan, las Troyas!...
Esto es horrible, espantoso. ?Has meditado bien?...
--Todo lo he meditado, senora--repuso Pepe, decidido
a no entrar en discusiones con su tia.
[10] --Me guardare muy bien de escribirle a tu padre lo que
has hecho.
--Puede usted escribirle lo que guste.
--Vamos: te defenderas desmintiendome.
--Yo no desmiento.
[15] --Luego confiesas que estuviste en casa de esas....
--Estuve.
--Y que les diste media onza, porque, segun me ha dicho
Maria Remedios, esta tarde bajo Florentina a la tienda del
extremeno a que le cambiaran media onza. Ellas no podian
[20] haberla ganado con su costura. Tu estuviste hoy en casa
de ellas; luego....
--Luego yo se la di. Perfectamente.
--?No lo niegas?
--iQue he de negarlo! Creo que puedo hacer de mi
[25] dinero lo que mejor me convenga.
--Pero de seguro sostendras que no apedreaste al senor
Penitenciario.
--Yo no apedreo.
--Quiero decir que ellas en presencia tuya....
[30] --Eso es otra cosa.
--E insultaron a la pobre Maria Remedios.
--Tampoco lo niego.
--?Y como justificaras tu conducta? Pepe... por Dios.--No
dices nada; no te arrepientes, no protestas... no....
--Nada, absolutamente nada, senora. 99
--Ni siquiera procuras desagraviarme.
--Yo no he agraviado a usted....
--- Vamos, ya no te falta mas que... Hombre, coge
[5] ese palo y pegame.
--Yo no pego.
--iQue falta de respeto! ique!... ?No cenas?
--Cenare.
Hubo una pausa de mas de un cuarto de hora. D. Cayetano,
[10] dona Perfecta y Pepe Rey comian en silencio. Este
se interrumpio cuando D. Inocencio entro en el comedor.
--iCuanto lo he sentido, Sr. D. Jose de mi alma!...
Creame usted que lo he sentido de veras--dijo estrechando
la mano al joven y mirandole con expresion de lastima.
[15] El ingeniero no supo que contestar; tanta era su
confusion.
--Me refiero al suceso de esta tarde.
--iAh!... ya.
--A la expulsion de usted del sagrado recinto de la
[20] iglesia catedral.
--El senor obispo--dijo Pepe Rey,--debia pensarlo
mucho antes de arrojar a un cristiano de la iglesia.
--Y es verdad, yo no se quien le ha metido en la cabeza
a Su Ilustrisima que usted es hombre de malisimas costumbres;
[25] yo no se quien le ha dicho que usted hace alarde de
ateismo en todas partes; que se burla de las cosas y personas
sagradas, y aun que proyecta derribar la catedral
para edificar con sus piedras una gran fabrica de alquitran.
Yo he procurado disuadirle; pero Su Ilustrisima es un poco
[30] terco.
--Gracias por tanta bondad.
--Y eso que el senor Penitenciario no tiene motivos para
guardarte tales consideraciones. Por poco mas le dejan en
el sitio esta tarde.
--iBah!... ?pues que?--dijo el sacerdote riendo.--?Ya 100
se tiene aqui noticia de la travesurilla?... Apuesto
a que Maria Remedios vino con el cuento. Pues se lo
prohibi, se lo prohibi de un modo terminante. La cosa en
[5] si no vale la pena, ?no es verdad, Sr. de Rey?
--Puesto que usted lo juzga asi....
--Ese es mi parecer. Cosas de muchachos... La
juventud, digan lo que quieran los modernos, se inclina
al vicio y a las acciones viciosas. El Sr. D. Jose, que es
una persona de grandes prendas, no podia ser perfecto...
?que tiene de particular que esas graciosas ninas le sedujeran,
y despues de sacarle el dinero le hicieran complice
de sus desvergonzados y criminales insultos a la vecindad?
Querido amigo mio, por la dolorosa parte que me cupo en
[15] los juegos de esta tarde--anadio, llevandose la mano a la
region lastimada,--no me doy por ofendido, ni siquiera
mortificare a usted con recuerdos de tan desagradable incidente.
He sentido verdadera pena al saber que Maria
Remedios habia venido a contarlo todo... Es tan chismosa
[20] mi sobrina... Apostamos a que tambien conto lo
de la media onza, y los retozos de usted con las ninas en el
tejado, y las carreras y pellizcos, y el bailoteo de D. Juan
Tafetan... iBah! estas cosas debieran quedarse en
secreto.
[25] Pepe Rey no sabia lo que le mortificaba mas, si la severidad
de su tia o las hipocritas condescendencias del
canonigo.
--?Por que no se han de decir?--indico la senora.--El
mismo no parece avergonzado de su conducta. Sepanlo
[30] todos. Unicamente se guardara secreto de esto a mi querida
hija, porque en su estado nervioso son temibles los
accesos de colera.
--Vamos, que no es para tanto, senora--anadio el Penitenciario.--Mi
opinion es que no se vuelva a hablar del
asunto, y cuando esto lo dice el que recibio la pedrada, los 101
demas pueden darse por satisfechos... Y no fue broma
lo del trastazo, Sr. D. Jose, pues crei que me abrian un
boquete en el casco y que se me salian por el los sesos....
[5] --iCuanto siento este incidente!...--balbucio Pepe
Rey.--Me causa verdadera pena, a pesar de no haber
tomado parte....
--La visita de usted a esas senoras Troyas llamara la
atencion en el pueblo--dijo el canonigo.--Aqui no estamos
[10] en Madrid, senores, aqui no estamos en ese centro de
corrupcion, de escandalo....
--Alla puedes visitar los lugares mas inmundos--manifesto
dona Perfecta,--sin que nadie lo sepa.
--Aqui nos miramos mucho--prosiguio D. Inocencio.--Reparamos
[15] todo lo que hacen los vecinos, y con tal sistema
de vigilancia, la moral publica se sostiene a conveniente
altura... Creame usted, amigo mio, creame usted, y no
digo esto por mortificarle; usted ha sido el primer caballero
de su posicion que a la luz del dia... el primero, si senor
[20] ... _Trojae qui primus ab oris_.
Despues se echo a reir, dando algunas palmadas en la
espalda al ingeniero en senal de amistad y benevolencia.
--iCuan grato es para mi--dijo el joven, encubriendo
su colera con las palabras que creyo mas propias para contestar
[25] a la solapada ironia de sus interlocutores,--ver tanta
generosidad y tolerancia, cuando yo merecia por mi
criminal proceder!....
--?Pues que? A un individuo que es de nuestra propia
sangre y que lleva nuestro mismo nombre--dijo dona Perfecta,--?se
[30] le puede tratar como a un cualquiera? Eres
mi sobrino, eres hijo del mejor y mas santo de los hombres,
mi querido hermano Juan, y esto basta. Ayer tarde estuvo
aqui el secretario del senor obispo, a manifestarme que Su
Ilustrisima esta muy disgustado porque te tengo en mi casa.
--?Tambien eso?--murmuro el canonigo. 102
--Tambien eso. Yo dije que, salvo el respeto que el
senor obispo me merece y lo mucho que le quiero y reverencio,
mi sobrino es mi sobrino, y no puedo echarle de mi
[5] casa.
--Es una nueva singularidad que encuentro en este pais--dijo
Pepe Rey, palido de ira.--Por lo visto, aqui el
obispo gobierna las casas ajenas.
--El es un bendito. Me quiere tanto, que se le figura
[10] ... se le figura que nos vas a comunicar tu ateismo, tu
despreocupacion, tus raras ideas... Yo le he dicho repetidas
veces que tienes un fondo excelente.
--Al talento superior debe siempre concedersele algo--manifesto
D. Inocencio.
[15] --Y esta manana, cuando estuve en casa de las de Cirujeda,
iay! tu no puedes figurarte como me pusieron la
cabeza... Que si habias venido a derribar la catedral;
que si eras comisionado de los protestantes ingleses para ir
predicando la herejia por Espana; que pasabas la noche
[20] entera jugando en el Casino; que salias borracho...
"Pero senoras--les dije,--?quieren ustedes que yo envie
a mi sobrino a la posada?" Ademas, en lo de las embriagueces
no tienen razon, y en cuanto al juego, no se que
jugaras hasta hoy.
[25] Pepe Rey se hallaba en esa situacion de animo en que el
hombre mas prudente siente dentro de si violentos ardores
y una fuerza ciega y brutal que tiende a estrangular, abofetear,
romper craneos y machacar huesos. Pero dona
Perfecta era senora y ademas su tia, D. Inocencio era
[30] anciano y sacerdote. Ademas de esto las violencias de
obra son de mal gusto e impropias de personas cristianas
y bien educadas. Quedaba el recurso de dar libertad a su
comprimido encono por medio de la palabra manifestada
decorosamente y sin faltarse a si mismo; pero aun le parecio
prematuro este postrer recurso, que no debia emplear, 103
segun su juicio, hasta el instante de salir definitivamente de
aquella casa y de Orbajosa. Resistiendo, pues, el furibundo
ataque, aguardo.
[5] Jacinto llego cuando la cena concluia.
--Buenas noches, Sr. D. Jose...--dijo, estrechando
la mano del joven.--Usted y sus amigas no me han dejado
trabajar esta tarde. No he podido escribir una linea.iY
tenia que hacer!...
[10] --iCuanto lo siento, Jacinto! Pues, segun me dijeron,
usted las acompana algunas veces en sus juegos y retozos.
--iYo!--exclamo el rapaz, poniendose como la grana.--iBah!
bien sabe usted que Tafetan no dice nunca palabra
de verdad... ?Pero es cierto, Sr. de Rey, que se
[15] marcha usted?
--?Lo dicen por ahi?...
--Si; lo he oido en el Casino, en casa de D. Lorenzo
Ruiz.
Rey contemplo durante un rato las frescas facciones de
[20] _D. Nominavito_. Despues dijo:
--Pues no es cierto. Mi tia esta muy contenta de mi;
desprecia las calumnias con que me estan obsequiando los
orbajosenses... y no me arrojara de su casa, aunque en
ello se empene el senor obispo.
[25] --Lo que es arrojarte... jamas. iQue diria tu
padre!...
--A pesar de sus bondades, queridisima tia, a pesar de
la amistad cordial del senor canonigo, quizas decida yo
marcharme....
[30] --iMarcharte!
--iMarcharse usted!
En los ojos de dona Perfecta brillo una luz singular. El
canonigo, a pesar de ser hombre muy experto en el disimulo,
no pudo ocultar su jubilo.
--Si; y tal vez esta misma noche.... 104
--iPero hombre, que arrebatado eres!... ?Por que
no esperas siquiera a manana temprano?... A ver...
Juan, que vayan a llamar al tio Licurgo para que prepare
[5] la jaca.... Supongo que llevaras algun fiambre....
iNicolasa!... ese pedazo de ternera que esta en el
aparador.... Librada, la ropa del senorito....
--No, no puedo creer que usted tome determinacion tan
brusca--dijo D. Cayetano, creyendose obligado a tomar
[10] alguna parte en aquella cuestion.
--?Pero volvera usted... no es eso?--pregunto el
canonigo.
--?A que hora pasa el tren de la manana?--pregunto
dona Perfecta, por cuyos ojos claramente asomaba la febril
[15] impaciencia de su altura.
--Si, me marcho esta misma noche.
--Pero hombre, si no hay luna.
En el alma de dona Perfecta, en el alma del Penitenciario,
en la juvenil alma del doctorcillo retumbaron como una
[20] armonia celeste estas palabras: "esta misma noche."
--Por supuesto, querido Pepe, tu volveras.... Yo he
escrito hoy a tu padre, a tu excelente padre....--exclamo
dona Perfecta, con todos los sintomas fisiognomicos que
aparecen cuando se va a derramar una lagrima.
[25] --Molestare a usted con algunos encargos--manifesto
el sabio.
--Buena ocasion para pedir el cuaderno que me falta de
la obra del abate Gaume--indico el abogadejo.
--Vamos, Pepe, que tienes unos arrebatos y unas salidas--murmuro
[30] la senora sonriendo, con la vista fija en la
puerta del comedor.--Pero se me olvidaba decirte que
Caballuco esta esperando para hablarte.
105
XV
=Sigue creciendo, hasta que se declara la guerra=
Todos miraron hacia la puerta, donde aparecio la imponente
figura del Centauro, serio, cejijunto, confuso al querer
saludar con amabilidad, hermosamente salvaje, pero
desfigurado por la violencia que hacia para sonreir urbanamente
[5] y pisar quedo y tener en correcta postura los herculeos
brazos.
--Adelante, Sr. Ramos--dijo Pepe Rey.
--Pero no--objeto dona Perfecta.--Si es una tonteria
lo que tiene que decirte.
[10] --Que lo diga.
--Yo no debo consentir que en mi casa se ventilen estas
cuestiones ridiculas....
--?Que quiere de mi el Sr. Ramos?
Caballuco pronuncio algunas palabras.
[15] --Basta, basta... exclamo dona Perfecta, riendo.--No
molestes mas a mi sobrino. Pepe, no hagas caso de ese
majadero.... ?Quieren ustedes que les diga en que
consiste el enojo del gran Caballuco?
--?Enojo? Ya me lo figuro--indico el Penitenciario,
[20] recostandose en el sillon y riendo expansivamente y con
estrepito.
--Yo queria decirle al Sr. D. Jose....--gruno el formidable
ginete.
--Hombre, calla por Dios, no nos aporrees los oidos.
[25] --Sr. Caballuco--dijo el canonigo,--no es mucho que
los senores de la Corte desbanquen a los rudos caballistas
de estas salvajes tierras....
--En dos palabras, Pepe, la cuestion es esta. Caballuco
es no se que....
[30] La risa le impidio continuar.
--No se que--anadio D. Inocencio,--de una de las 106
ninas de Troya, de Mariquita Juana, si no estoy equivocado.
--iY esta celoso! Despues de su caballo, lo primero
de la Creacion es Mariquilla Troya.
[5] --iBonito apunte!--exclamo la senora.--iPobre
Cristobal! ?Has creido que una persona como mi sobrino?...
Vamos a ver, ?que ibas a decirle? Habla.
--Ya hablaremos el Sr. D. Jose y yo--repuso
bruscamente el bravo de la localidad.
[10] Y sin decir mas se retiro.
Poco despues Pepe Rey salio del comedor para ir a su
cuarto. En la galeria hallose frente a frente con su troyano
antagonista, y no pudo reprimir la risa al ver la torva seriedad
del ofendido cortejo.
[15] --Una palabra--dijo este plantandose descaradamente
ante el ingeniero.--?Usted sabe quien soy yo?
Diciendo esto puso la pesada mano en el hombro del
joven con tan insolente franqueza, que este no pudo menos
de rechazarle energicamente.
[20] --No es preciso aplastar para eso.
El valenton, ligeramente desconcertado, se repuso al
instante, y mirando a Rey con audacia provocativa, repitio
su estribillo.
--?Sabe usted quien soy yo?
[25] --Si: ya se que es usted un animal.
Apartole bruscamente hacia un lado y entro en su cuarto.
Segun el estado del cerebro de nuestro desgraciado amigo
en aquel instante, sus acciones debian sintetizarse en el
siguiente brevisimo y definitivo plan: romperle la cabeza a
[30] Caballuco sin perdida de tiempo; despedirse en seguida de
su tia con razones severas, aunque corteses, que le llegaran
al alma; dar un frio adios al canonigo y un abrazo al inofensivo
D. Cayetano; administrar, por fin de fiesta, una
paliza al tio Licurgo; partir de Orbajosa aquella misma
noche y sacudirse el polvo de los zapatos a la salida de la 107
ciudad.
Pero los pensamientos del perseguido joven no podian
apartarse, en medio de tantas amarguras, de otro
[5] desgraciado ser a quien suponia en situacion mas aflictiva y
angustiosa que la suya propia. Tras el ingeniero entro en la
estancia una criada.
--?Le diste mi recado?--pregunto el.
--Si, senor, y me dio esto.
[10] Rey tomo de las manos de la muchacha un pedacito de
periodico, en cuyo margen leyo estas palabras: "Dicen que
te vas. Yo me muero."
Cuando volvio al comedor, el tio Licurgo se asomaba a
la puerta preguntando:
[15] --?A que hora hace falta la jaca?
--A ninguna--contesto vivamente Rey.
--?Luego no te vas esta noche?--dijo dona Perfecta.--Mejor
es que lo dejes para manana.
--Tampoco.
[20] --?Pues cuando?
--Ya veremos--dijo friamente el joven mirando a su
tia con imperturbable calma.--Por ahora no pienso
marcharme.
Sus ojos lanzaban energico reto.
[25] Dona Perfecta se puso primero encendida, palida despues.
Miro al canonigo que se habia quitado las gafas de oro para
limpiarlas, y luego clavo sucesivamente la vista en los
demas que ocupaban la estancia, incluso Caballuco que,
entrando poco antes, se sentara en el borde de una silla.
[30] Dona Perfecta les miro como mira un general a sus queridos
cuerpos de ejercito. Despues examino el semblante
meditabundo y sereno de su sobrino, de aquel estrategico
enemigo que se presentaba de improviso cuando se le creia en
vergonzosa fuga.
iAy! iSangre, ruina y desolacion!... Una gran 108
batalla se preparaba.
XVI
=Noche=
Orbajosa dormia. Los mustios farolillos del publico
alumbrado despedian en encrucijadas y callejones su postrer
[5] fulgor como cansados ojos que no pueden vencer el sueno.
A su debil luz se escurrian envueltos en sus capas los vagabundos,
los rondadores, los jugadores. Solo el graznar del
borracho o el canto del enamorado turbaban la callada paz
de la ciudad historica. De pronto el _Ave Maria Purisima_
[10] de vinoso sereno sonaba como un quejido enfermizo del
durmiente poblachon.
En la casa de dona Perfecta tambien habia silencio.
Turbabalo tan solo un dialogo que en la biblioteca del Sr.
D. Cayetano sostenian este y Pepe Rey. Sentabase el
[15] erudito reposadamente en el sillon de su mesa de estudio,
la cual aparecia cubierta por diversas suertes de papeles,
conteniendo notas, apuntes y referencias, sin que el mas
pequeno desorden las confundiese, a pesar de su mucha
diversidad y abundancia. Rey fijaba los ojos en el copioso
[20] monton de papeles; pero sus pensamientos volaban sin
duda en regiones muy distantes de aquella sabiduria.
--Perfecta--dijo el anticuario,--aunque es una mujer
excelente, tiene el defecto de escandalizarse por cualquier
accion frivola e insignificante. Amigo, en estos pueblos de
[25] provincia el menor desliz se paga caro. Nada encuentro
de particular en que usted fuese a casa de las Troyas. Se
me figura que D. Inocencio, bajo su capita de hombre de
bien, es algo cizanoso. ?A el que le importa?...
--Hemos llegado a un punto, Sr. D. Cayetano, en que
[30] es preciso tomar una determinacion energica. Yo necesito
ver y hablar a Rosario.
--Pues veala usted. 109
--Es que no me dejan--respondio el ingeniero dando
un punetazo en la mesa.--Rosario esta secuestrada....
--iSecuestrada!--exclamo el sabio con incredulidad.--La
[5] verdad es que no me gusta su cara, ni su aspecto, ni
menos el estupor que se pinta en sus bellos ojos. Esta
triste, habla poco, llora.... Amigo D. Jose, me temo
mucho que esa nina se vea atacada de la terrible enfermedad
que ha hecho tantas victimas en los individuos de mi
[10] familia.
--iUna terrible enfermedad! ?Cual?
--La locura... mejor dicho, manias. En mi familia
no ha habido uno solo que se librara de ellas. Yo, yo soy
el unico que he logrado escapar.
[15] --iUsted!... Dejando a un lado las manias--dijo Rey
con impaciencia,--yo quiero ver a Rosario.
--Nada mas natural. Pero el aislamiento en que su
madre la tiene es un sistema higienico, querido Pepe, el
unico sistema que se ha empleado con exito en todos los
[20] individuos de mi familia. Considere usted que la persona
cuya presencia y voz debe de hacer mas impresion en el
delicado sistema nervioso de Rosarillo, es el elegido de su
corazon.
--A pesar de todo--insistio Pepe,--yo quiero verla.
[25] --Quizas Perfecta no se oponga a ello--dijo el sabio
fijando la atencion en sus notas y papeles.--No quiero
meterme en camisa de once varas.
El ingeniero, viendo que no podia sacar partido del buen
Polentinos, se retiro para marcharse.
[30] --Usted va a trabajar, y no quiero estorbarle.
--No; aun tengo tiempo. Vea usted el cumulo de
preciosos datos que he reunido hoy. Atienda usted.... "En
1537 un vecino de Orbajosa, llamado Bartolome del Hoyo,
fue a Civita-Vecchia en las galeras del Marques de Castel
Rodrigo." Otra. "En el mismo ano dos hermanos, hijos 110
tambien de Orbajosa y llamados Juan y Rodrigo Gonzalez
del Arco, se embarcaron en los seis navios que salieron de
Maestrique el 20 de Febrero y que a la altura de Calais
[5] toparon con un navio ingles y los flamencos que mandaba
Van-Owen...." En fin, fue aquello una importante hazana
de nuestra marina. He descubierto que un orbajosense,
un tal Mateo Diaz Coronel, alferez de la Guardia, fue el
que escribio en 1709 y dio a la estampa en Valencia el
[10] _Metrico encomio, funebre canto, lirico elogio, descripcion
numerica, gloriosas fatigas, angustiadas glorias de la Reina de los
Angeles._ Poseo un preciosisimo ejemplar de esta obra, que
vale un Peru.... Otro orbajosense es autor de aquel
famoso _Tractado de las diversas suertes de la Gineta_, que
[15] ensene a usted ayer, y, en resumen, no doy un paso por el
laberinto de la historia inedita sin tropezar con algun
paisano ilustre. Yo pienso sacar todos esos nombres de la
injusta obscuridad y olvido en que yacen. iQue goce tan
puro, querido Pepe, es devolver todo su lustre a las glorias,
[20] ora epicas, ora literarias del pais en que hemos nacido!
Ni que mejor empleo puede dar un hombre al escaso entendimiento
que del cielo recibiera, a la fortuna heredada y al
tiempo breve con que puede contar en el mundo la mas
dilatada existencia.... Gracias a mi, se vera que Orbajosa
[25] es ilustre cuna del genio espanol. Pero ?que digo? ?No
se conoce bien su prosapia ilustre en la nobleza, en la
hidalguia de la actual generacion _urbsaugustana_? Pocas
localidades conocemos en que crezcan con mas lozania las
plantas y arbustos de todas las virtudes, libres de la malefica
[30] hierba de los vicios. Aqui todo es paz, mutuo respeto,
humildad cristiana. La caridad se practica aqui como en
los tiempos evangelicos; aqui no se conoce la envidia;
aqui no se conocen las pasiones criminales, y si oye usted
hablar de ladrones y asesinos, tenga por seguro que no son
hijos de esta noble tierra, o que pertenecen al numero de 111
los infelices pervertidos por las predicaciones demagogicas.
Aqui vera usted el caracter nacional en toda su pureza,
recto, hidalgo, incorruptible, puro, sencillo, patriarcal,
[5] hospitalario, generoso.... Por eso gusto tanto vivir en esta
pacifica soledad, lejos del laberinto de las ciudades, donde
reinan iay! la falsedad y el vicio. Por eso no han podido
sacarme de aqui los muchos amigos que tengo en Madrid;
por eso vivo en la dulce compania de mis leales paisanos y
[10] de mis libros, respirando sin cesar esta salutifera atmosfera
de honradez, que se va poco a poco reduciendo en nuestra
Espana, y solo existe en las humildes y cristianas ciudades
que con las emanaciones de sus virtudes saben conservarla.
Y no crea usted, este sosegado aislamiento ha contribuido
[15] mucho, queridisimo Pepe, a librarme de la terrible
enfermedad connaturalizada en mi familia. En mi juventud yo,
lo mismo que mis hermanos y padre, padecia lamentable
propension a las mas absurdas manias; pero aqui me tiene
usted tan pasmosamente curado, que no conozco tal enfermedad
[20] sino cuando la veo en los demas. Por eso mi
sobrinilla me tiene tan inquieto.
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