Dona Perfecta by Benito Perez Galdos
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Antes de que la caravana se pusiese en movimiento,
partio el tren, que se iba escurriendo por la via con la
parsimoniosa cachaza de un tren mixto. Sus pasos, retumbando
[25] cada vez mas lejanos, producian ecos profundos bajo
tierra. Al entrar en el tunel del kilometro 172, lanzo el
vapor por el silbato y un aullido estrepitoso resono en los
aires. El tunel, echando por su negra boca un halito
blanquecino, clamoreaba como una trompeta, y al oir su
[30] enorme voz, despertaban aldeas, villas, ciudades, provincias.
Aqui cantaba un gallo, mas alla otro. Principiaba
a amanecer.
4
II
=Un viaje por el corazon de Espana=
Cuando empezada la caminata dejaron a un lado las
casuchas de Villahorrenda, el caballero, que era joven y de
muy buen ver, hablo de este modo:
--Digame usted, Sr. Solon...
[5] --Licurgo, para servir a usted...
--Eso es, Sr. Licurgo. Bien decia yo que era usted un
sabio legislador de la antigueedad. Perdone usted la equivocacion.
Pero vamos al caso. Digame usted, ?como
esta mi senora tia?
[10] --Siempre tan guapa--repuso el labriego, adelantando
algunos pasos su caballeria.--Parece que no pasan anos
por la senora dona Perfecta. Bien dicen que al bueno
Dios le da larga vida. Asi viviera mil anos ese angel del
Senor. Si las bendiciones que le echan en la tierra fueran
[15] plumas, la senora no necesitaria mas alas para subir al cielo.
--?Y mi prima la senorita Rosario?
--iBien haya quien a los suyos parece!--dijo el aldeano.
--?Que he de decirle de dona Rosarito, sino que es el vivo
retrato de su madre? Buena prenda se lleva usted, caballero
[20] D. Jose, si es verdad, como dicen, que ha venido para
casarse con ella. Tal para cual, y la nina no tiene tampoco
por que quejarse. Poco va de Pedro a Pedro.
--?Y el Sr. D. Cayetano?
--Siempre metidillo en la faena de sus libros. Tiene
[25] una biblioteca mas grande que la catedral, y tambien escarba
la tierra para buscar piedras llenas de unos demonches de
garabatos que dicen escribieron los moros.
--?En cuanto tiempo llegaremos a Orbajosa?
--A las nueve, si Dios quiere. Poco contenta se va a
[30] poner la senora cuando vea a su sobrino.... Y la senorita 5
Rosarito que estaba ayer disponiendo el cuarto en que usted
ha de vivir.... Como no le han visto nunca, la madre y la
hija estan que no viven, pensando en como sera o como no
sera este Sr. D. Jose. Ya llego el tiempo de que callen
[5] cartas y hablen barbas. La prima vera al primo y todo
sera fiesta y gloria. Amanecera Dios y medraremos, como
dijo el otro.
--Como mi tia y mi prima no me conocen todavia--dijo
sonriendo el caballero,--no es prudente hacer proyectos.
[10] --Verdad es; por eso se dijo que uno piensa el bayo y
otro el que lo ensilla--repuso el labriego.--Pero la cara
no engana... ique alhaja se lleva usted! iY que buen
mozo ella!
El caballero no oyo las ultimas palabras del tio Licurgo,
[15] porque iba distraido y algo meditabundo. Llegaban a un
recodo del camino, cuando el labriego, torciendo la direccion
a las caballerias, dijo:
--Ahora tenemos que echar por esta vereda. El puente
esta roto y no se puede vadear el rio sino por el cerrillo de
[20] los Lirios.
--?El cerrillo de los Lirios?--dijo el caballero, saliendo
de su meditacion.--iComo abundan los nombres poeticos
en estos sitios tan feos! Desde que viajo por estas tierras,
me sorprende la horrible ironia de los nombres. Tal sitio
[25] que se distingue por su yermo aspecto y la desolada tristeza
del negro paisaje, se llama _Valleameno_. Tal villorrio de
adobes que miserablemente se extiende sobre un llano arido
y que de diversos modos pregona su pobreza, tiene la insolencia
de nombrarse _Villarica_; y hay un barranco pedregoso
[30] y polvoriento, donde ni los cardos encuentran jugo, y
que sin embargo se llama _Valdeflores_. ?Eso que tenemos
delante es el _Cerrillo de los Lirios_? ?Pero donde estan esos
lirios, hombre de Dios? Yo no veo mas que piedras y
yerba descolorida. Llamen a eso el _Cerrillo de la Desolacion_
y hablaran a derechas. Exceptuando _Villahorrenda_, que 6
parece ha recibido al mismo tiempo el nombre y la hechura,
todo aqui es ironia. Palabras hermosas, realidad prosaica
y miserable. Los ciegos serian felices en este pais, que
[5] para la lengua es paraiso y para los ojos infierno.
El Sr. Licurgo o no entendio las palabras del caballero
Rey o no hizo caso de ellas. Cuando vadearon el rio, que
turbio y revuelto corria con impaciente precipitacion, como
si huyera de sus propias orillas, el labriego extendio el brazo
[10] hacia unas tierras que a la siniestra mano en grande y desnuda
extension se veian, y dijo:
--Estos son los _Alamillos de Bustamente_.
--iMis tierras!--exclamo con jubilo el caballero, tendiendo
la vista por los tristes campos que alumbraban las
[15] primeras luces de la manana.--Es la primera vez que veo
el patrimonio que herede de mi madre. La pobre hacia
tales ponderaciones de este pais y me contaba tantas maravillas
de el, que yo, siendo nino, creia que estar aqui era
estar en la gloria. Frutas, flores, caza mayor y menor,
[20] montes, lagos, rios, poeticos arroyos, oteros pastoriles, todo
lo habia en los _Alamillos de Bustamente_, en esta tierra bendita,
la mejor y mas hermosa de todas las tierras....
iQue demonio! La gente de este pais vive con la imaginacion.
Si en mi ninez, y cuando vivia con las ideas y con
[25] el entusiasmo de mi buena madre, me hubieran traido aqui,
tambien me habrian parecido encantadores estos desnudos
cerros, estos llanos polvorientos o encharcados, estas vetustas
casas de labor, estas norias desvencijadas, cuyos cangilones
lagrimean lo bastante para regar media docena de
[30] coles, esta desolacion miserable y perezosa que estoy mirando.
--Es la mejor tierra del pais--dijo el senor Licurgo--y
para el garbanzo es de lo que no hay.
--Pues lo celebro, porque desde que las herede no me
han producido un cuarto estas celebres tierras.
El sabio legislador espartano se rasco la oreja y dio un 7
suspiro.
--Pero me han dicho--continuo el caballero--que algunos
propietarios colindantes han metido su arado en estos
[5] grandes estados mios, y poco a poco me los van cercenando.
Aqui no hay mojones, ni linderos, ni verdadera propiedad,
Sr. Licurgo.
El labriego, despues de una pausa, durante la cual parecia
ocupar su sutil espiritu en profundas disquisiciones, se expreso
[10] de este modo:
--El tio Pasolargo, a quien llamamos el _Filosofo_ por su
mucha trastienda, metio el arado en los _Alamillos_ por encima
de la ermita, y roe que roe, se ha zampado seis fanegadas.
--iQue incomparable escuela!--exclamo riendo el caballero.
[15] --Apostare que no ha sido ese el unico... filosofo.
--Bien dijo el otro, que quien las sabe las tane, y si al
palomar no le falta cebo no le faltaran palomas.... Pero
usted, Sr. D. Jose, puede decir aquello de que el ojo del
amo engorda la vaca, y ahora que esta aqui ver de recobrar
[20] su finca.
--Quizas no sea tan facil, Sr. Licurgo--repuso el caballero,
a punto que entraban por una senda a cuyos lados se
veian hermosos trigos que con su lozania y temprana madurez
recreaban la vista.--Este campo parece mejor cultivado.
[25] Veo que no todo es tristeza y miseria en los _Alamillos_.
El labriego puso cara de lastima, y afectando cierto desden
hacia los campos elogiados por el viajero, dijo en tono
humildisimo:
--Senor, esto es mio.
[30] --Perdone usted--replico vivamente el caballero--ya
queria yo meter mi hoz en los estados de usted. Por lo
visto, la filosofia aqui es contagiosa.
Bajaron inmediatamente a una canada, que era lecho de
pobre y estancado arroyo, y pasado este, entraron en un
campo lleno de piedras, sin la mas ligera muestra de vegetacion.
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--Esta tierra es muy mala--dijo el caballero, volviendo
el rostro para mirar a su guia y companero que se habia
[5] quedado un poco atras.--Dificilmente podra usted sacar
partido de ella, porque todo es fango y arena.
Licurgo, lleno de mansedumbre, contesto:
--Esto... es de usted.
--Veo que aqui todo lo malo es mio--afirmo el caballero,
[10] riendo jovialmente.
Cuando esto hablaban, tomaron de nuevo el camino real.
Ya la luz del dia, entrando en alegre irrupcion por todas
las ventanas y claraboyas del hispano horizonte, inundo de
esplendorosa claridad los campos. El inmenso cielo sin
[15] nubes parecia agrandarse mas y alejarse de la tierra para
verla y en su contemplacion recrearse desde mas alto. La
desolada tierra sin arboles, pajiza a trechos, a trechos de
color gredoso, dividida toda en triangulos y cuadrilateros
amarillos o negruzcos, pardos o ligeramente verdegueados,
[20] semejaba en cierto modo a la capa del harapiento que se pone
al sol. Sobre aquella capa miserable el cristianismo y el
islamismo habian trabado epicas batallas. Gloriosos campos,
si, pero los combates de antano les habian dejado horribles.
--Me parece que hoy picara el sol, Sr. Licurgo--dijo el
[25] caballero, desembarazandose un poco del abrigo en que se
envolvia.--iQue triste camino! No se ve ni un solo arbol
en todo lo que alcanza la vista. Aqui todo es al reves. La
ironia no cesa. ?Por que, si no hay aqui alamos grandes
ni chicos, se ha de llamar esto los _Alamillos_?
[30] El tio Licurgo no contesto a la pregunta, porque con toda
su alma atendia a ciertos lejanos ruidos que de improviso se
oyeron, y con ademan intranquilo detuvo su cabalgadura,
mientras exploraba el camino y los cerros lejanos con sombria
mirada.
--?Que hay?--pregunto el viajero, deteniendose tambien. 9
--?Trae usted armas, D. Jose?
--Un revolver.... iAh! ya comprendo. ?Hay
[5] ladrones?
--Puede...--repuso el labriego con mucho recelo.--
Me parece que sono un tiro.
--Alla lo veremos... iadelante!--dijo el caballero
picando su jaca.--No seran tan temibles.
[10] --Calma, Sr. D. Jose--exclamo el aldeano deteniendole.
--Esa gente es mas mala que Satanas. El otro dia asesinaron
a dos caballeros que iban a tomar el tren.... Dejemonos
de fiestas. Gasparon el Fuerte, Pepito Chispillas,
Merengue y Ahorca Suegras no me veran la cara en mis
[15] dias. Echemos por la vereda.
--Adelante, Sr. Licurgo.
--Atras, Sr. D. Jose--replico el labriego con afligido
acento.--Usted no sabe bien que gente es esa. Ellos
fueron los que en el mes pasado robaron de la iglesia del
[20] Carmen el copon, la corona de la Virgen y dos candeleros;
ellos fueron los que hace dos anos robaron el tren que iba
para Madrid.
Don Jose, al oir tan lamentables antecedentes, sintio que
aflojaba un poco su intrepidez.
[25] --?Ve usted aquel cerro grande y empinado que hay alla
lejos? Pues alli se esconden esos picaros en unas cuevas
que llaman la _Estancia de los Caballeros_.
--iDe los Caballeros!
--Si senor. Bajan al camino real, cuando la Guardia
[30] civil se descuida, y roban lo que pueden. ?No ve usted
mas alla de la vuelta del camino una cruz, que se puso en
memoria de la muerte que dieron al alcalde de Villahorrenda
cuando las elecciones?
--Si, veo la cruz.
--Alli hay una casa vieja, en la cual se esconden para 10
aguardar a los tragineros. A aquel sitio llamamos las
_Delicias_.
--iLas Delicias!...
[5] --Si todos los que han sido muertos y robados al
pasar por ahi resucitaran, podria formarse con ellos un
ejercito.
Cuando esto decian, oyeronse mas de cerca los tiros, lo
que turbo un poco el esforzado corazon de los viajantes,
[10] pero no el del zagalillo que, retozando de alegria, pidio al
Sr. Licurgo licencia para adelantarse y ver la batalla que
tan cerca se habia trabado. Observando la decision del
muchacho, avergonzose D. Jose de haber sentido miedo, o
cuando menos un poco de respeto a los ladrones, y exclamo,
[15] espoleando la jaca:
--Pues alla iremos todos. Quizas podamos prestar auxilio
a los infelices viajeros que en tan gran aprieto se ven, y
poner las peras a cuarto a los _caballeros_.
Esforzabase el labriego en convencer al joven de la temeridad
[20] de sus propositos, asi como de lo inutil de su generosa
idea, porque los robados robados estaban y quizas muertos,
y en situacion de no necesitar auxilio de nadie. Insistia el
senor a pesar de estas sesudas advertencias, contestaba el
aldeano, poniendo la mas viva resistencia, cuando la presencia
[25] de dos o tres carromateros que por el camino abajo tranquilamente
venian conduciendo una galera, puso fin a la
cuestion. No debia de ser grande el peligro, cuando tan
sin cuidado venian aquellos, cantando alegres coplas; y asi
fue en efecto, porque los tiros, segun dijeron, no eran disparados
[30] por los ladrones, sino por la Guardia civil, que de
este modo queria cortar el vuelo a media docena de cacos
que ensartados conducia a la carcel de la villa.
--Ya, ya se lo que ha sido--dijo Licurgo, senalando
leve humareda que a mano derecha del camino y a regular
distancia se descubria.--Alli les han escabechado. Esto 11
pasa un dia si y otro no.
El caballero no comprendia.
--Yo le aseguro al Sr. D. Jose--anadio con energia el
[5] legislador lacedemonio,--que esta muy retebien hecho;
porque de nada sirve formar causa a esos pillos. El juez
les marea un poco y despues les suelta. Si al cabo de seis
anos de causa, alguno va a presidio, a lo mejor se escapa,
o le indultan y vuelve a la Estancia de los Caballeros. Lo
[10] mejor es esto: ifuego en ellos! Se les lleva a la carcel,
y cuando se pasa por un lugar a proposito... "iah!
perro, que te quieres escapar... pum, pum".... Ya
esta hecha la sumaria, requeridos los testigos, celebrada la
vista, dada la sentencia.... Todo en un minuto. Bien
[15] dicen, que si mucho sabe la zorra, mas sabe el que la toma.
--Pues adelante, y apretemos el paso, que este camino,
a mas de largo, no tiene nada de ameno--dijo Rey.
Al pasar junto a las Delicias, vieron, a poca distancia del
camino, a los guardias que minutos antes habian ejecutado
[20] la extrana sentencia que el lector sabe. Mucha pena causo
al zagalillo que no le permitieran ir a contemplar de cerca
los palpitantes cadaveres de los ladrones, que en horroroso
grupo se distinguian a lo lejos, y siguieron todos adelante.
Pero no habian andado veinte pasos, cuando sintieron el
[25] galopar de un caballo que tras ellos venia con tanta rapidez,
que por momentos les alcanzaba. Volviose nuestro viajero
y vio un hombre, mejor dicho, un Centauro, pues no podia
concebirse mas perfecta armonia entre caballo y ginete, el
cual era de complexion recia y sanguinea, ojos grandes,
[30] ardientes, cabeza ruda, negros bigotes, mediana edad y el
aspecto en general brusco y provocativo, con indicios de
fuerza en toda su persona. Montaba un soberbio caballo
de pecho carnoso, semejante a los del Partenon, enjaezado
segun el modo pintoresco del pais, y sobre la grupa llevaba
una gran balija de cuero, en cuya tapa se veia en letras 12
gordas la palabra _Correo_.
--Hola, buenos dias, Sr. Caballuco--dijo Licurgo, saludando
al ginete, cuando estuvo cerca.--iComo le hemos
[5] tomado la delantera! pero usted llegara antes si se pone
a ello.
--Descansemos un poco--repuso el senor Caballuco,
poniendo su cabalgadura al paso de la de nuestros viajeros,
y observando atentamente al mas principal de los tres.--
[10] Puesto que hay tan buena compana....
--El senor--dijo Licurgo sonriendo,--es el sobrino de
dona Perfecta.
--iAh!... por muchos anos... muy senor mio y
mi dueno....
[15] Ambos personajes se saludaron, siendo de notar que
Caballuco hizo sus urbanidades con una expresion de altaneria
y superioridad que revelaba cuando menos la conciencia
de un gran valer o de una alta posicion en la comarca.
Cuando el orgulloso ginete se aparto y por breve momento
[20] se detuvo hablando con dos Guardias civiles que llegaron
al camino, el viajero pregunto a su guia:
--?Quien es este pajaro?
--?Quien ha de ser? Caballuco.
--?Y quien es Caballuco?
[25] --iToma!... ?pero no le ha oido usted nombrar?--
dijo el labriego, asombrado de la ignorancia supina del
sobrino de dona Perfecta.--Es un hombre muy valiente,
gran ginete, y el primer caballista de todas estas tierras a la
redonda. En Orbajosa le queremos mucho; pues el es...
[30] dicho sea en verdad... tan bueno como la bendicion de
Dios... Ahi donde le ve, es un cacique tremendo, y el
Gobernador de la provincia se le quita el sombrero.
--Cuando hay elecciones...
--Y el Gobierno de Madrid le escribe oficios con mucha
vuecencia en el retulo.... Tira a la barra como un San 13
Cristobal, y todas las armas las maneja como manejamos
nosotros nuestros propios dedos. Cuando habia fielato no
podian con el, y todas las noches sonaban tiros en las
[5] puertas de la ciudad... Tiene una gente que vale cualquier
dinero, porque lo mismo es para un fregado que para
un barrido.... Favorece a los pobres, y el que venga de
fuera y se atreva a tentar el pelo de la ropa a un hijo
de Orbajosa, ya puede verse con el.... Aqui no vienen
[10] casi nunca soldados de los Madriles; cuando han estado,
todos los dias corria la sangre, porque Caballuco les buscaba
camorra por un no y por un si. Ahora parece que vive en
la pobreza y se ha quedado con la conduccion del correo;
pero esta metiendo fuego en el Ayuntamiento para que haya
[15] otra vez fielato y rematarlo el. No se como no le ha oido
usted nombrar en Madrid, porque es hijo de un famoso
Caballuco que estuvo en la faccion, el cual Caballuco padre
era hijo de otro Caballuco abuelo, que tambien estuvo en la
faccion de mas alla.... Y como ahora andan diciendo que
[20] vuelve a haber faccion, porque todo esta torcido y revuelto,
tememos que Caballuco se nos vaya tambien a ella, poniendo
fin de esta manera a las hazanas de su padre y abuelo, que
por gloria nuestra nacieron en esta ciudad.
Sorprendido quedo nuestro viajero al ver la especie de
[25] caballeria andante que aun subsistia en los lugares que
visitaba, pero no tuvo ocasion de hacer nuevas preguntas,
porque el mismo que era objeto de ellas se les incorporo,
diciendo de mal talante:
--La Guardia civil ha despachado a tres. Ya le he dicho
[30] al cabo que se ande con cuidado. Manana hablaremos el
Gobernador de la provincia y yo....
--?Va usted a X?
--No, que el Gobernador viene aca, senor Licurgo; sepa
usted que nos van a meter en Orbajosa un par de regimientos.
--Si--dijo vivamente el viajero, sonriendo.--En Madrid 14
oi decir que habia temor de que se levantaran en este pais
algunas partidillas... Bueno es prevenirse.
--En Madrid no dicen mas que desatinos...--exclamo
[5] violentamente el Centauro, acompanando su afirmacion de
una retahila de vocablos de esos que levantan ampolla. En
Madrid no hay mas que pilleria... ?A que nos mandan
soldados? ?Para sacarnos mas contribuciones y un par
de quintas seguidas? iPor vida de!... que si no hay
[10] faccion deberia haberla. Con que usted--anadio, mirando
socarronamente al joven caballero,--?con que usted es el
sobrino de dona Perfecta?
Esta salida de tono y el insolente mirar del bravo
enfadaron al joven.
[15] --Si, senor. ?Se le ofrece a usted algo?
--Soy amigo de la senora y la quiero como a las ninas
de mis ojos--dijo Caballuco.--Puesto que usted va a
Orbajosa, alla nos veremos.
Y sin decir mas pico espuelas a su corcel, el cual, partiendo
[20] a escape, desaparecio entre una nube de polvo.
Despues de media hora de camino, durante la cual el Sr.
D. Jose no se mostro muy comunicativo, ni el Sr. Licurgo
tampoco, aparecio a los ojos de entrambos apinado y viejo
caserio asentado en una loma, y del cual se destacaban
[25] algunas negras torres y la ruinosa fabrica de un
despedazado castillo en lo mas alto. Un amasijo de paredes
deformes de casuchas de tierra pardas y polvorosas como el
suelo, formaba la base, con algunos fragmentos de
almenadas murallas, a cuyo amparo mil chozas humildes alzaban
[30] sus miserables frontispicios de adobes, semejantes a caras
anemicas y hambrientas que pedian una limosna al
pasajero. Pobrisimo rio cenia, como un cinturon de hojalata,
el pueblo, refrescando al pasar algunas huertas, unica
frondosidad que alegraba la vista. Entraba y salia la gente en
caballerias o a pie, y el movimiento humano, aunque pequeno, 15
daba cierta apariencia vital a aquella gran morada, cuyo
aspecto arquitectonico era mas bien de ruina y muerte que
de progreso y vida. Los innumerables y repugnantes
[5] mendigos que se arrastraban a un lado y otro del camino,
pidiendo el obolo del pasajero, ofrecian lastimoso espectaculo.
No podian verse existencias que mejor cuadraran, ni que
mas apropiadas fueran a las grietas de aquel sepulcro,
donde una ciudad estaba no solo enterrada sino tambien
[10] podrida. Cuando nuestros viajeros se acercaban, algunas
campanas tocando desacordemente indicaban con su
expresivo son que aquella momia tenia todavia un alma.
Llamabase Orbajosa, ciudad que no en Geografia caldea
o cophta, sino en la de Espana, figura con 7,324 habitantes,
[15] Ayuntamiento, sede episcopal, partido judicial, seminario,
deposito de caballos sementales, instituto de segunda
ensenanza y otras prerogativas oficiales.
--Estan tocando a misa mayor en la catedral--dijo el
tio Licurgo.--Llegamos antes de lo que pense.
[20] --El aspecto de su patria de usted--dijo el caballero,
examinando el panorama que delante tenia,--no puede ser
mas desagradable. La historica ciudad de Orbajosa,[1] cuyo
nombre es, sin duda, corrupcion de _urbs augusta_, parece un
gran muladar.
[Nota 1: Ya se ha dicho que todos los nombres locales son imaginarios.]
[25] --Es que de aqui no se ven mas que los arrabales--afirmo
con disgusto el guia.--Cuando entre usted en la
calle Real y en la del Condestable, vera fabricas tan hermosas
como la de la catedral.
--- No quiero hablar mal de Orbajosa antes de conocerla--dijo
[30] el caballero.--Lo que he dicho no es tampoco senal
de desprecio; que humilde y miserable, lo mismo que
hermosa y soberbia, esa ciudad sera siempre para mi muy
querida, no solo por ser patria de mi madre, sino porque en
ella viven personas a quienes amo ya sin conocerlas. Entremos, 16
pues, en la ciudad _augusta_.
Subian ya por una calzada proxima a las primeras calles,
e iban tocando las tapias de las huertas.
[5] --?Ve usted aquella gran casa que esta al fin de esta
gran huerta por cuyo bardal pasamos ahora?--dijo el tio
Licurgo, senalando el enorme paredon revocado de la unica
vivienda que tenia aspecto de habitabilidad comoda y alegre.
--Ya... ?aquella es la vivienda de mi tia?
[10] --Justo y cabal. Lo que vemos es la parte trasera de la
casa. El frontis da a la calle del Condestable, y tiene cinco
balcones de hierro que parecen cinco castillos. Esta hermosa
huerta que hay tras la tapia es la de la casa, y si usted
se alza sobre los estribos, la vera toda desde aqui.
[15] --Pues estamos ya en casa--dijo el caballero.--?No se
puede entrar por aqui?
--Hay una puertecilla; pero la senora la mando tapiar.
El caballero se alzo sobre los estribos, y alargando cuanto
pudo la cabeza, miro por encima de las bardas.
[20] --Veo la huerta toda--indico.--Alli, bajo aquellos arboles,
esta una mujer, una chiquilla... una senorita....
--Es la senorita Rosario--repuso Licurgo.
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